Tras las vacaciones de verano, un puente largo o una parada por baja demanda, muchas plantas cometen el mismo error: pulsar «marcha» y esperar que el robot retome la producción como si nada hubiera pasado. Pero un robot que ha estado semanas detenido no arranca igual que uno que trabaja a diario. Un arranque apresurado tras una parada larga es una de las causas más habituales de averías evitables en las primeras horas de la vuelta. Esta guía resume, a nivel de planta, cómo recuperar la célula con seguridad y sin sustos.
Por qué una parada larga no es una parada cualquiera
Cuando un robot trabaja todos los días, su propio funcionamiento mantiene a raya varios problemas: el calor disipa la humedad, el lubricante se reparte por los reductores y el desgaste se vigila de forma continua. Durante una parada prolongada, en cambio, el equipo queda «en frío» y aparecen riesgos que conviene conocer:
- Humedad y condensación dentro de armarios y motores, sobre todo si la nave se enfría y se queda sin climatización.
- Lubricante asentado en reductores y engranajes, que deja zonas peor lubricadas en el primer arranque.
- Baterías de respaldo descargándose con el robot apagado, que pueden agotarse justo durante la parada y hacer perder los contadores de posición.
- Neumática despresurizada y posibles fugas que antes pasaban desapercibidas.
- Polvo, roedores u obra cercana que pueden haber dejado su marca en cables y conectores.
Ninguno de estos puntos es grave si se revisa antes de dar tensión. El problema aparece cuando se ignoran y se exige al robot trabajar a pleno rendimiento desde el primer minuto.
Antes de dar tensión: inspección en frío
Con el robot todavía sin alimentar, dedica unos minutos a una comprobación visual ordenada:
- Cableado y mangueras: sin roces, mordeduras, aplastamientos ni humedad en los conectores.
- Entorno: ausencia de agua, condensación o suciedad acumulada sobre el robot y el armario.
- Fugas: revisa si hay manchas de aceite o grasa bajo los ejes y reductores; una fuga nueva es una señal de aviso.
- Armario eléctrico: limpio, seco y con los filtros de ventilación en buen estado.
- Documentación a mano: la copia de seguridad del programa y los datos de calibración, por si hicieran falta.
Este trabajo es mucho más rápido cuando la parada se planificó y el robot se dejó limpio y documentado antes de apagarlo. Si no fue así, conviene tomárselo con calma.
Al energizar: mira las alarmas antes de mover nada
Da tensión al armario y deja que el sistema arranque sin lanzar ningún movimiento. Antes de tocar nada:
- Revisa los avisos y alarmas en la consola de programación (teach pendant). Las baterías agotadas o la pérdida de contadores de posición se manifiestan aquí.
- Comprueba el estado de las baterías de respaldo. Si el robot ha perdido la referencia, no fuerces el arranque: habrá que actualizar contadores o recalibrar según el fabricante.
- Confirma fecha y hora del sistema y que no haya errores de comunicación con los periféricos.
El caso típico de las baterías que mantienen la posición lo explicamos con más detalle en baterías SMB en robots ABB: un componente barato que, ignorado, acaba costando una intervención completa.
Primer movimiento: manual y a velocidad reducida
Nunca lances un ciclo automático como primera maniobra tras una parada larga. En modo manual y a velocidad reducida:
- Mueve cada eje por separado recorriendo todo su rango habitual.
- Escucha: ruidos, vibraciones o «golpeteos» anómalos en un reductor son una señal clara de revisión.
- Observa que el robot mantiene la posición y la referencia correctas (mastering y calibración).
- Verifica frenos, herramienta y pinza antes de exigir cargas.
Si algo no suena o no se mueve como antes de la parada, mejor detenerse y revisarlo que insistir: forzar un eje con un reductor «tocado» convierte una reparación menor en una avería mayor.
Antes de volver a producción
- Ejecuta el programa en vacío o a velocidad reducida un par de ciclos completos antes de cargar pieza.
- Comprueba la seguridad: setas de emergencia, vallado, escáneres y finales de carrera.
- Revisa la herramienta de proceso (pinza, soldadura, dispensado) y sus consumibles.
- Vigila temperaturas y consumos las primeras horas: un motor o un reductor que se calienta de más pide atención.
Cuándo conviene una revisión profesional
Una parada larga es, en realidad, el mejor momento para una revisión preventiva: aprovechas que la línea ya está detenida para lubricar, comprobar holguras, medir el estado de las baterías y dejar la copia de seguridad al día sin perder producción adicional. Si tu parque incluye robots antiguos o críticos, integrar este arranque en un plan de mantenimiento preventivo evita que la «vuelta de vacaciones» se convierta en una avería. En PAS Robotics revisamos y ponemos a punto robots de las principales marcas —incluido el mantenimiento de robots ABB, KUKA y FANUC— para que la primera semana tras la parada sea tan productiva como la última antes de cerrar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo arrancar el robot directamente tras semanas parado?
No es recomendable lanzar un ciclo automático como primera maniobra. Haz una inspección en frío, da tensión revisando las alarmas y mueve los ejes en manual a velocidad reducida antes de exigir producción.
¿Qué pasa si el robot ha perdido la calibración durante la parada?
Si las baterías de respaldo se han agotado, puede perder los contadores de posición y dar error al arrancar. No fuerces el movimiento: actualiza contadores o recalibra siguiendo el procedimiento del fabricante.
¿Es buen momento para el mantenimiento preventivo?
Sí. Con la línea ya parada, lubricar, comprobar holguras, revisar baterías y actualizar la copia de seguridad no cuesta producción extra y reduce el riesgo de avería al volver.