Una mancha de aceite bajo el eje 2 o goteo en la base del robot es uno de los avisos más subestimados en planta. No suele parar la máquina de inmediato, así que se posterga, y semanas después aparece una alarma de sobretemperatura o de par excesivo en un reductor que se ha quedado sin lubricante. Este artículo explica cómo identificar de dónde sale el aceite, distinguir una fuga real de restos de un cambio mal limpiado, y decidir si puedes seguir produciendo o hay que parar.
¿De dónde salen las fugas en un reductor de robot?
Los reductores de un robot industrial (habitualmente de tipo cicloidal o armónico según el eje) van sellados y comparten baño de aceite o grasa. La fuga aparece casi siempre por uno de estos puntos, ordenados por frecuencia:
- Retén del eje de salida. Es la causa más habitual. El labio del retén se endurece con las horas y la temperatura, pierde elasticidad y deja pasar aceite hacia la brida del brazo. Se ve como una película que baja por el fundido de la fundición.
- Junta de la brida entre reductor y estructura. Si la junta o el sellante se ha degradado, el aceite rezuma por la línea de unión de las dos piezas. Típico tras un reapriete mal hecho o un golpe en la zona.
- Tapón de llenado, nivel o vaciado mal apretado o con junta seca. Muy común después de un cambio de aceite. Se soluciona a menudo con una junta nueva y el par correcto.
- Respiradero saturado. Si el respiradero está obstruido, la presión interna sube al calentarse el aceite y lo empuja por el punto más débil (normalmente el retén). Aquí la fuga es un síntoma, no la causa.
- Fisura en la carcasa. Rara, pero ocurre tras colisiones fuertes. Si sospechas de esto, revisa antes el checklist post-colisión.
Fuga real o restos de mantenimiento: cómo distinguirlo
Antes de dramatizar, descarta lo evidente. Muchas «fugas» son en realidad aceite que quedó en la fundición tras un cambio y que va escurriendo con la vibración y el calor durante días. Para diferenciarlo:
- Limpia bien la zona. Desengrasa toda la superficie del reductor y la estructura cercana con un paño y limpiador. Deja seco.
- Marca el punto de referencia. Anota la fecha y el nivel de aceite si el reductor tiene mirilla o tapón de nivel.
- Deja producir 24-48 h en condiciones normales.
- Vuelve a inspeccionar. Si reaparece aceite fresco y húmedo desde un punto concreto, es fuga activa. Si solo hay una capa fina de polvo pegado sin humedad nueva, era residuo.
Un error clásico de planta es cambiar el retén por una mancha que era residuo, con la parada y el desmontaje que eso implica. Otro es lo contrario: limpiar la mancha y no volver a mirar, dejando avanzar una fuga real.
Cómo valorar la gravedad
No todas las fugas tienen la misma urgencia. Lo que importa es cuánto lubricante estás perdiendo respecto al volumen del reductor:
- Rezumado leve (mancha que no gotea). Puedes seguir produciendo vigilando el nivel de aceite en cada turno o cada semana. Programa la reparación en la próxima parada planificada.
- Goteo lento pero constante. El nivel baja de forma medible entre inspecciones. Reduce el intervalo de vigilancia y planifica la intervención en días, no semanas.
- Goteo abundante o pérdida de nivel rápida. Riesgo real de trabajar con lubricación insuficiente. Un reductor que trabaja con poco aceite se calienta, aumenta el par y puede gripar. Aquí hay que parar y actuar.
La señal de alerta que no debes ignorar nunca es la combinación de fuga + ruido nuevo, vibración o alarma de par/temperatura en ese eje. Eso ya no es una fuga: es un reductor sufriendo. Si detectas vibración anómala, cruza el diagnóstico con las causas de vibraciones en robots.
Checklist de inspección paso a paso
- Identifica el eje. Localiza el reductor de origen siguiendo el rastro de aceite hacia arriba: la gravedad hace que la mancha aparezca por debajo del punto de fuga.
- Comprueba el nivel de aceite del reductor sospechoso según el procedimiento del fabricante (posición del robot, tapón de nivel).
- Revisa el respiradero. Si está sucio u obstruido, límpialo o sustitúyelo antes de tocar el retén; a veces la fuga desaparece.
- Inspecciona los tapones de llenado, nivel y vaciado: apriete y estado de las juntas.
- Examina la línea de la brida entre reductor y estructura buscando rezumado en la unión.
- Documenta con foto y fecha para poder comparar la evolución en la siguiente inspección.
- Registra el consumo de aceite: anota cuánto tienes que reponer y cada cuánto. Es el mejor indicador de la gravedad.
Cuándo puedes reparar tú y cuándo llamar a un especialista
Reponer aceite hasta nivel, limpiar un respiradero o reapretar un tapón con junta nueva son tareas asumibles en planta con el procedimiento del fabricante delante. Si nunca has trabajado con estos reductores, repasa antes la guía de lubricación y cambio de aceite para no equivocar el tipo de lubricante ni el nivel.
Conviene llamar a un servicio especializado cuando:
- La fuga viene del retén de salida o de la junta de brida: implica abrir el reductor, controlar la limpieza y respetar pares de apriete específicos.
- Hay pérdida rápida de nivel y no puedes garantizar lubricación segura hasta la reparación.
- Aparecen síntomas asociados (ruido, vibración, sobretemperatura, par elevado): puede que el daño ya esté hecho y toque valorar el cambio del reductor.
- Sospechas de fisura en la carcasa tras un golpe.
En cualquier caso, no mezcles tipos de aceite ni rellenes por encima del nivel máximo: sobrellenar aumenta la presión interna y provoca justo la fuga que intentas evitar. Nuestro equipo de mantenimiento correctivo puede diagnosticar el origen y sustituir retenes o el reductor completo con recambio original o de intercambio.